• Escuchar, creer y reparar

    Gracias, porque fuiste capaz de no mirar sin ver.
    Cuando el dolor de un niño fue tan grande que no pudo ponerlo en palabras, fuiste capaz de escuchar su cuerpo, de comprender su mirada y de descifrar su pedido de ayuda.
    Gracias por la sensibilidad y el compromiso que te permitieron no desviar la mirada y que te llevaron a denunciar, por reconocer en tu paciente a un niño que te necesitaba y por entender que su protección es cosa de todos.

    secretos.

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